La programación metabólica, combinada con estrategias nutricionales específicas, está ayudando a los productores a criar terneros más sanos y resilientes, optimizar el cuidado y mejorar los retornos.
La nutrición de los terneros sigue evolucionando año tras año. Los hallazgos de más de una década de investigación sobre programación metabólica en animales jóvenes están transformando la manera en que los ganaderos lecheros abordan el cuidado del ternero.
Cuando se combina con estrategias de nutrición de precisión, esta investigación está ayudando a los productores a criar terneros que no solo son más sanos a corto plazo, sino también más productivos y resilientes a lo largo de toda su vida. Lo que está surgiendo es un claro cambio de mentalidad enfocado en el rendimiento a largo plazo, la sostenibilidad y un manejo más inteligente.
1 De la alimentación restrictiva a la abundante
Las nuevas investigaciones se basan en años de estudios que demuestran cómo las intervenciones en las primeras etapas de la vida influyen en el rendimiento a largo plazo.
Por ejemplo, los resultados de un estudio a largo plazo en el que se monitorearon terneros hasta su quinta lactancia como vacas lecheras muestran que la alimentación restrictiva puede comprometer no solo el desarrollo del ternero, sino también su desempeño a futuro.
La presión por mejorar las prácticas de bienestar animal también ha impulsado el abandono del uso generalizado en la industria de la alimentación restringida.
Nutrición temprana
Un creciente número de evidencias respalda los beneficios de aplicar una mentalidad de abundancia a la nutrición en etapas tempranas. Los terneros alimentados con mayores volúmenes de leche alcanzan antes el tamaño y la madurez para la reproducción, reduciendo así la edad al primer servicio y los costos de recría. Además, este aumento en la ingesta de leche tiene un efecto positivo en cadena a lo largo de la vida de la vaca.
Impacto en la producción de leche
Un metaanálisis de 12 estudios independientes encontró que por cada kilo adicional de ganancia diaria promedio antes del destete, una novilla produce 1,500 kilos más de leche en su primera lactancia. Ese crecimiento conduce a terneros más pesados y favorece un mejor desarrollo de la ubre, una reproducción más temprana y una mayor producción a lo largo de su vida.
Mayores volúmenes mejoran el desarrollo
Los datos respaldan los beneficios de que los terneros consuman mayores volúmenes. Un estudio de diez años siguió a terneros alimentados con 4 L/día o 8 L/día de sustituto lácteo durante sus primeros 49 días. Los que recibieron volúmenes más altos mostraron un mejor desarrollo, una mayor producción vitalicia de leche y una reducción del 50% en el descarte antes del tercer parto.
Beneficios prolongados en la lactancia
Los beneficios se extendieron hasta la segunda lactancia, con una mejor eficiencia alimenticia y una composición corporal más magra, lo que sugiere una movilización de grasa más eficaz. Estos hallazgos destacan la nutrición temprana como un factor clave en la programación metabólica y la longevidad del hato.
La alimentación temprana como inversión
Con la oportunidad de mejorar tanto la salud como el rendimiento animal, los productores están viendo la alimentación en etapas iniciales como una inversión y no como un gasto, con retornos duraderos que comienzan en las primeras semanas de vida.
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